DigitaleZ. Alejandro Gómez / Taxco. 04 de julio.- La Universidad Politécnica del Estado de Guerrero (UPEGro) se creó con el objetivo de ofrecer un espacio de primer nivel al alumnado de la zona norte y convertirla en la mejor del estado y del país, sin embargo, la han ocupado como espacio político para colocar a gente recomendada sin perfil ni experiencia, donde un grupo mayoritario del plantel es quien toma las decisiones y se disputa los cargos para favorecer a familiares y amigos, denunció el exdocente Roberto Castañeda González.
Lo anterior luego de que en un periodo de seis meses (Enero-Junio) han despedido a más de 20 personas entre académicos y administrativos con más de 10 años de antigüedad, para ingresar a personal del municipio de Iguala y donde se ha señalado a la excoordinadora de la campaña de Morena en la zona Norte, Celeste Salgado Pineda, de ordenar la destitución de personas con afinidad a otros partidos políticos.
A cuatro años de haber presentado su renuncia como docente de tiempo completo invitado y mentor de asignatura, el profesionista lamentó que hayan politizado a la UPEGro al manipular el tiempo completo de clases y otorgar plazas a los allegados del grupo mayoritario que toma las decisiones, así como la serie de amenazas y hostigamiento a los docentes para someterse a sus imposiciones.
Castañeda González, acepto que hubo hartazgo y cansancio de su parte por la falta de oportunidades de crecimiento académico y la cerrazón al interior del plantel para cumplir los objetivos que dieron origen a la universidad, donde definitivamente los intereses de grupo han sobrepasado la finalidad educativa de los jóvenes, “cuando una escuela se politiza, se pierde la visión, misión, objetivos y se favorecen los intereses personales”.
Habló del cambio radical negativo en cuanto al manejo de las plazas, la asignación de puestos administrativos clave y designación de docentes sin perfil académico, además de una serie de presiones a los docentes que no comparten la forma de manejar el plantel, al grado de dividir a la escuela en grupos políticos y colocarla en un bajo y cuestionado nivel académico.
Recordó que en su momento un grupo de profesores pretendían constituirse en un sindicato y pidieron mejoras laborales a las autoridades universitarias, pero los docentes firmantes del pliego petitorio fueron amenazados y al paso del tiempo ya no se les renovó su contrato, “en mi caso me fueron reduciendo las horas de clases y eso se debe a que no les gusto que alzáramos la voz”.
En ese entonces, dijo el exdocente, se les llamó por separado a cada uno de los mentores firmantes para regañarlos y darles a conocer la molestia de las autoridades de la UPEGro por haber solicitado mejoras laborales, donde la postura fue clara en el sentido de que los inconformes podrían irse cuando lo decidieran, “fue una muestra de que no se podían expresar inconformidades ni tampoco demandar prestaciones”.
